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mayo 11, lunes de la sexta semana de Pascua.

 

"LLegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios" (Juan 16:2). 

Primera Lectura
Hechos 16,11-15.
Salmo 149(148), 1-2.3-4.5-6a.9b.

En aquellos días, nos embarcamos en Tróade y fuimos derecho a Samotracia, y al día siguiente a Neáopolis. De allí fuimos a Filipos, ciudad importante de esta región de Macedonia y colonia romana. Pasamos algunos días en esta ciudad, y el sábado nos dirigimos a las afueras de la misma, a un lugar que estaba a orillas del río, donde se acostumbraba a hacer oración. Nos sentamos y dirijimos la palabra a las mujeres que se habían reunido allí.

 

Había entre ellas una, llamada Lidia, negociante en púrpura, de la ciudad de Tiatira, que adoraba a Dios. El Señor le tocó el corazón para que aceptara las palabras de Pablo.

 

Después de bautizarse, junto con su familia, nos pidió: "Si ustedes consideran que he creído verdaderamente en el Señor, vengan a alojarse en mi casa"; y nos obligó a hacerlo. 

 

 

 

Canten al Señor un canto nuevo,

resuene se alabanza en la asamblea de los fieles;

que Irael se alegre por su Creador

y los hijos de Sión se regocijen por su Rey.

 

Celebren su Nombre con danzas,

Cántenle con el tambor y la cítara,

porque el Señor tiene predilección por su pueblo

y corona con el triunfo a los humildes.

 

Que los fieles se alegren por su gloria

y canten jubilosos en sus fiestas.

Glorifiquen a Dios con sus gargantas;

ésta es la victoria de todos sus fieles.

 

 

Evangelio
Juan 15,26-27.16,1-4a

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:

"Cuando venga el Paráclito que yo les enviaré desde el Padre, el Espíritu de la Verdad que proviene del Padre, él dará testimonio de mí.

Y ustedes también dan testimonio, por que están conmigo desde el principio.

Les he dicho esto para que no se escandalicen.

Serán echados de las sinagogas, más aún, llegará la hora en que los mismos que les den muerte pensarán que tributan culto a Dios.

Y los tratarán así porque no han conocido ni al Padre ni a mí.

Les he advertido esto para que cuando llegue esa hora, recuerden que ya lo había dicho."

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